sábado, 3 de febrero de 2024

Tirano perfeccionismo.

 



Es extraordinario ver la magnificencia de las facultades humanas puestas al servicio de la invención, creatividad y originalidad que redundan en la elaboración de verdaderas obras de arte, de belleza excelsa. Más nos enaltece como humanidad, si dichas invenciones están puestas al servicio de mejorar y enriquecer la vida del prójimo. Vienen a la memoria danzas de coordinación tan precisa y perfecta que dejan al espectador boquiabierto. Podríamos debatir durante horas si existe la perfección o no. A veces tenemos la certeza de estar en su presencia.


Si está acompañado de actitudes apropiadas como buena autoestima, confianza, habilidades técnicas, evaluaciones criteriosas, expectativas realistas, mesura, etc., probablemente el resultado puede ser óptimo.

Pero, aunque a menudo se lo percibe como una búsqueda noble de la excelencia, puede generar varias dificultades y mucho sufrimiento.

Las personas perfeccionistas tienden a establecer estándares extremadamente altos para sí mismas, lo que puede resultar en una presión constante. Esta búsqueda implacable puede llevar a altos niveles de ansiedad y estrés, ya que nunca se sienten satisfechas con sus logros.

Está vinculado con un temor intenso al fracaso. Pueden evitar tomar riesgos o negarse a emprender nuevas actividades por miedo a no alcanzar sus propios estándares inalcanzables, lo que limita su crecimiento y desarrollo.

Generalmente son personas que basan su valía en el logro constante, lo que significa que cualquier error o imperfección puede afectar negativamente su autoimagen.

Los perfeccionistas a menudo también establecen estándares elevados de exigencia para los demás, lo que puede generar frustración y tensiones en las relaciones, pudiendo resultar demasiado críticos o intolerantes hacia los errores de los demás.

Sobrecargan ellos mismos, incapaces de delegar las tareas ya que piensan que "nadie lo hará mejor que ellos". El estilo obsesivo y detallista produce mucho agotamiento, inconformismo, largas jornadas de dedicación a determinada actividad que no parece finalizar nunca ya que siempre le falta algo. Así un estudiante puede no obtener un buen rendimiento académico al no presentarse a los exámenes por no cumplir con sus objetivos de leer "todos" los libros, no discriminando lo importante de lo trivial, la medida de la desmesura.

En resumen, mientras que la búsqueda de la excelencia puede ser positiva, el perfeccionismo excesivo puede tener un impacto perjudicial en la salud mental, la autoestima, las relaciones interpersonales y el rendimiento a nivel logros. Es importante cultivar una perspectiva más realista y compasiva hacia uno mismo, fomentando el crecimiento personal sin caer en la trampa y la tiranía de la perfección inalcanzable.



Te esperamos en nuestro próximo post!! 


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